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Piper: Tres clases de agente de cambio

“Piper” es uno de los cortos más recientes y más aclamados de Píxar. Su director, Alan Barillaro, se ganó el reconocimiento del público por su calidad de animación y contenido. La historia es la de una cría de ave correlimos que intenta aprender a conseguir su alimento por su propia cuenta. Los mensajes que nos transmite pueden verse desde varias perspectivas, representadas en cada uno de los simpáticos personajes de esta historia.

En primer lugar, la madre de Piper juega un destacado rol. Al inicio, Piper esperaba que su madre trajera la comida hasta él. Lo cual es algo que sucede con muchas especies de aves durante algún tiempo posterior al nacimiento de las crías. Pero la especie de los correlimos es crucial para esta historia por no compartir esa característica. Como sucede en la realidad con estas aves, la mamá no le facilita demasiado su alimentación. Intenta enseñarle a Piper cómo obtener comida por sí solo. Lo impulsa a salir de su zona de confort, pero no lo abandona en ningún momento. Lo acompaña y le sirve de guía para que Piper aprenda, dándole espacio para desenvolverse de manera autónoma. Ese papel es el que debe tener aquel que pretenda educar. Sea un padre, un maestro o cualquier otra figura es fundamental el estar presente como guía del educando (ya sea en la educación formal o no), pero sin hacer las cosas por éste. Pues, si bien cuando esto ocurre tiende a originarse en las mejores intenciones, puede estarse interrumpiendo el desarrollo de la autonomía. La cual es básica para un crecimiento óptimo a largo plazo en cualquier persona. Adicionalmente, puede notarse cómo esta perspectiva refleja el proceso terapéutico. El psicólogo debe actuar como la mamá de Piper, balanceando el ser guía y acompañante con la neutralidad psicoanalítica la cual implica no decirle al paciente qué hacer ni hacerlo por éste.

Asimismo, Piper representa una serie de actitudes muy reales y la mejor forma de afrontarlas. Frente al aliento de su madre, intenta imitarla para conseguir su alimento a la orilla del mar. Su primer intento se vio frustrado al ser revolcado por una ola, pues él no sabía que tenía que alejarse de la orilla a tiempo para no ser alcanzado por el agua. Después de eso, Piper tiene mucho miedo y no quiere volverlo a intentar. Cuando nos enfrentamos a lo desconocido y encontramos alguna dificultad, el temor al fracaso es común. Si el miedo domina, abandonar la meta puede aparecer como una opción tentadora. Sin embargo, sucumbir a ella siempre genera la sensación insatisfactoria de haber dejado algo inconcluso. Queda una aspiración o necesidad con la que no se pudo cumplir. Y esa insatisfacción, cuando es percibida positivamente, puede retarnos y motivarnos a hacer cosas a las que no nos habíamos atrevido nunca.

Cuando Piper quiere volver a tratar, visualiza al mar como algo muy intimidante. Incluso, por miedo a repetir la experiencia anterior, lo percibe como algo más amenazante de lo que realmente es. Haciendo un paralelo, los temores que tenemos muchas veces son imaginarios. No en su totalidad, pues existen y son válidos. Pero es frecuente que percibamos el obstáculo como un impedimento mucho mayor al que es en realidad, solo que no nos damos cuenta hasta que nos atrevemos a dar el primer paso en esa dirección.

A pesar del miedo, Piper muestra gran resiliencia y logra adaptarse a las condiciones adversas de forma positiva. Inicialmente, no consigue armarse de valor por su cuenta. Pues el método que había aprendido, no funcionaba para él. Le tomaba un poco más rato encontrar su alimento y eso le quitaba tiempo para alejarse del agua. De la misma forma en que muchas veces intentamos aprender de modos que no se ajustan a cómo somos, pues cada quien se desenvuelve e interactúa con el entorno con un estilo propio. Para poder responder de manera resiliente, es importante el reconocer la existencia de diversas posibilidades para salir adelante. Así como también es necesario hacer introspección y explorar el mundo interno propio para lograr encontrar estas alternativas.

Es así como Piper descubre a los cangrejos ermitaños, en los cuales encuentra inesperados modelos a seguir. De ellos aprende una nueva alternativa y le dan las herramientas que le permiten la seguridad de salirse de su zona de confort y probar algo diferente. La posibilidad de protegerse de las olas enterrándose en la arena, no era la estrategia que utilizaban los correlimos, pero le resultó muy efectiva. A partir de entonces, algo que le había causado tanto miedo se convirtió en un ambiente en el que se podía sentir cómodo y desenvolverse con naturalidad. Al recurrir a un modelo distinto, Piper se convirtió en el más hábil encontrando alimento y también se divertía al hacerlo. Ocurre de manera similar con las personas. Frente a la adversidad, las posibilidades de adaptarnos positivamente pueden hacer una enorme diferencia. Cabe resaltar, que el soporte y aliento de la madre, así como la interacción con los cangrejos, son claves para que Piper pueda ser resiliente. Las personas que nos rodean y dan apoyo, tienen un importantísimo papel.

Es importante poder ser flexibles cuando intentamos alcanzar un ideal. No dejarse hundir por pequeños fracasos, pues aún es posible intentar de una manera distinta y afrontar las dificultades. Tampoco debemos subestimar nunca a quienes consideramos diferentes, pues muchas veces son los que nos traen algo nuevo que cambia toda nuestra percepción de los hechos. Ser capaz de integrar lo que sabemos de nuestro entorno y lo que aprendemos de otros ambientes puede ser una herramienta indispensable. Así como lo que nos permita llegar más lejos de lo que llegaríamos si nos conformásemos con lo que nos es cómodo y conocido.

No puede dejar de mencionarse el importante mensaje que traen los cangrejos ermitaños. Nunca se sabe quién nos está observando, a quién estamos sirviendo de ejemplo. Pero si queremos que algo cambie, tenemos que empezar por nosotros mismos. Y cuando hablamos de esto, se trata de aplicarlo tanto en la educación como en la vida cotidiana. Estos personajes representan, además, a aquellos a quienes no siempre prestamos atención a pesar de que puedan tener rasgos admirables. Muchas veces hay quienes son pasados por alto por no encajar en el molde de lo convencional. Pero observarlos más atentamente y aprender de ellos podría cambiarlo todo, pues si se quiere lograr algo nuevo, hace falta mirar en nuevas direcciones. A veces no es fácil encontrar a los cangrejitos. Pueden ser aquellos de perfil bajo, que hacen grandes cosas en silencio. Pero que merecen más reconocimiento y deberían ser un modelo a seguir para todos.

Son muchas las lecciones que aprender en este corto. Cada uno de los personajes principales en la historia tiene también un rol principal para construir un mundo cada vez mejor. La buena noticia es que, en la realidad no tenemos que restringirnos a ser solamente uno de ellos.

Vamos a educar como correlimos, a tener la resiliencia y apertura de Piper y a activar como cangrejos ermitaños.

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