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LOU: Desafíos en la Educación

“Lou”, corto de Píxar del año 2017, lleva su nombre por su singular protagonista, quien conduce una historia de importante mensaje sobre el acoso escolar.

Lou es una criatura que habita en la caja de “Cosas Perdidas” de un centro preescolar, cuyo cuerpo está conformado por los objetos que han sido dejados ahí. Este personaje, inicialmente invisible a los ojos del resto, se encarga de que mientras los niños están en clase, los objetos que dejan olvidados puedan ser devueltos a sus dueños. Esta labor es la principal razón de ser que tiene Lou: el hacer felices a los niños al encontrar sus cosas y podérselas devolver.

Este curioso personaje se topa en un recreo con J.J., un niño que constantemente molesta a otros y les roba sus juguetes, los cuales guarda en su mochila. Esto llama la atención de Lou. Se entristece y enoja al ver que sus esfuerzos por ver a los niños felices se hacen vanos cada vez que J.J. se roba un juguete que un niño acaba de recuperar.

Lou decide intervenir, tal y como muchos padres y maestros al observar una situación de acoso escolar; sin embargo, la rabia que le produce el comportamiento de J.J. lo lleva a responder al abuso de manera agresiva. Intenta quitarle la mochila llena de juguetes al niño, comenzando una persecución. Este es un error común, el querer ejercer control sobre el niño problemático, de tal manera que se le pueda obligar a cambiar su conducta en base a castigos y sin que entienda realmente el concepto de lo que sucede. Sería significativamente mejor para todos los involucrados que la mejoría se diera por un cambio interior y de convicción.

Posteriormente, Lou descubre que J.J. perdió un juguete mucho tiempo antes. Un perrito de peluche que otro niño le había extraído y que todavía estaba en la caja de objetos perdidos. Lo que esto parece querernos decir, es que prestemos atención a la historia de cada persona. Muchas veces, cuando hablamos de acoso escolar o de agresiones a nivel general, quienes lo llevan a cabo han estado del otro lado padeciendo alguna situación similar. O, aunque no haya sido así, tienen un motivo que les genera ese comportamiento.

A partir de esa realización, Lou cambia su manera de intervenir. Lo que hace es pedirle a J.J. que regrese todos los juguetes que robó a cambio de devolverle su peluche. Primero, el niño lo hace de muy mala gana, sintiéndose obligado y motivado únicamente por la recompensa. No obstante, al devolverle a una niña su muñeco ella responde con un abrazo. Esto lo toma por sorpresa, parece ser algo a lo que no está acostumbrado. Lo confunde, pero también siente que le agrada. Desde aquello, J.J. comienza a realizar las devoluciones con gusto, al observar la respuesta positiva que recibe. Comienza a motivarlo el simple hecho de hacer algo agradable por los demás. Entre líneas, podríamos entender que el niño buscaba atención desde un principio. Es así que logra entender que es mucho mejor experimentar el afecto de otros que su rechazo.

En este momento, puede verse además un paralelo entre Lou y la psicoterapia psicoanalítica. Pues lo que ella logra es el autoconocimiento necesario para identificar nuestras actitudes, pensamientos y sentimientos, y poder hacer una reflexión crítica sobre ellos. De tal manera que logramos mantener aquello que consideramos beneficioso y modificar lo que nos resulta perjudicial. Ese entendimiento personal es el que Lou logra generar en J.J. también y es así como puede guiarlo hacia una gran mejora que resulta notoria al final del corto.

Finalmente, J.J. regresa una vez más con emoción para que Lou le de más juguetes que devolver; pero descubre que Lou ya no existe, pues las partes que lo conformaban y que eran los objetos que pertenecían a los niños del preescolar, ya habían sido devueltas. Se entristece por ello, pero también encuentra el único objeto que aún queda en la caja: su perrito. En ese momento, detrás suyo, aterriza una pelota que había robado y devuelto ese día. Los niños que la utilizaban lo invitan a jugar amablemente y J.J. responde positivamente y se une al juego, advirtiendo que ya no necesita a su guía. Lou le había enseñado de empatía, solidaridad, amistad y compañerismo. Él entendía por qué estaba mal lo que había hecho antes y no quería hacerlo de nuevo. Había asumido e interiorizado el mensaje.

Ese es el rol que padres, cuidadores y maestros deben adoptar. En la educación de un niño, no hay que pasar por alto su pensamiento. Un niño problemático tiene que ser comprendido y escuchado porque su comportamiento tiene una razón y es por ahí por dónde debe comenzar el trabajo. Frente al acoso escolar, no es suficiente castigar un mal comportamiento y obligar a actuar diferente. Es importante explicar y permitir al niño entender el por qué de una cosa u otra. Darle las herramientas necesarias por cuanto tiempo sea el requerido. Siempre reforzando la autonomía.

La formación a la que aspiremos debe ser íntegra. El niño debe poder interiorizar lo que aprende y entender su trascendencia. No se trata de conductas solamente sino también de valores hacia los cuales educar. La idea no es enseñar a ser buen alumno, sino buena persona.

“La educación no cambia al mundo: cambia a las personas que van a cambiar el mundo.” – Paulo Freire.

 

 

 

 

 

This Post Has 2 Comments
  1. Es de gran ayuda y de manera comprensible aún si no eres un docente como padre me gusta y desearía tener nuevas formas de ayuda para los niños muy agradecida por este documental.

  2. Muy impotante el comentario que he leido nos lleva a la reflexión y analisar nuestro labor diaria que realizamis con nuestros niños en el aula pero en estos casos el apoyo del padre es valioso y la constante comunicacion deben enseñar que cada objeto tiene un lugar y dueño y regresar inmediatamente

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