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La necesaria función de la tristeza

Hoy en día pareciera que estar triste está prohibido. La sobrevaloración del éxito, entendido equivocadamente como la capacidad de consumir y tener cada vez más cosas, marca una velocidad en la vida de muchas personas dejando poco espacio para lo que verdaderamente podría traer satisfacciones y alegrías. El acelerado ritmo de las vidas de hoy hace, incluso, que no nos detengamos a pensar sobre lo que nos ocurre, especialmente si eso es algo que trae consigo dolor y tristeza.

Pero ¿qué sucede cuando evitamos vivir nuestros duelos?, ¿Qué pasa cuando nos alejamos del dolor que forma parte de crecer, de separarnos o de perder algo que formaba parte de nuestras vidas?

La película Intensamente (2015) cuenta la historia de cómo se forma y funciona la mente de Riley Anderson, una niña de once años que crece feliz junto a sus padres en Minnesota. La idea que se propone es que Riley es guiada por sus emociones: Alegría, Miedo, Desagrado, Furia y Tristeza son los cinco personajes que viven en el “cuartel general” de su mente, un lugar desde el cual ayudan, cuidan y aconsejan a Riley sobre cómo vivir su vida. Cada día se construyen recuerdos del color característico de cada emoción, pero la mayoría son creados por Alegría, que es presentada como la emoción principal. De hecho, existe un pequeño grupo de recuerdos llamados “pensamientos centrales” que, además de ser todos felices, corresponden a momentos esenciales que impulsan y dan energía a las distintas islas de la personalidad de Riley.

La trama de la película empieza cuando el padre de Riley consigue un nuevo trabajo en San Francisco y la familia tiene que mudarse. Este importante cambio en su vida genera toda una situación en el cuartel general, pues las emociones empiezan a desorganizarse cuando tienen que decidir de qué manera actuar frente a todo lo que llega con la nueva cuidad. Es en este momento en el que Tristeza no puede evitar tocar los pensamiento centrales felices volviéndolos tristes. Alegría intenta revertirlo desesperadamente y las dos terminan quedando fuera del cuartel general.

En la travesía que emprenden para volver, Alegría, que trataba de mantener a Tristeza lo más alejada posible del manejo de Riley, empieza a darse cuenta que sin los conocimientos y la sensibilidad de Tristeza no podrán regresar al cuartel. Además, nota que muchos de los recuerdos felices de Riley pasaban necesariamente por momentos que habían sido tristes inicialmente. Juntas logran volver y revertir la decisión de Riley de huir de su nueva casa. Así, vuelve donde sus papás a decirles que extraña su vida en Minnesota y ellos le hacen saber que la extrañan también. Riley es consolada y abrazada por sus padres, lo cual genera que un nuevo pensamiento central -creado por Alegría y por Tristeza- tenga lugar en su mente:

Aunque la película busca explicar “desde adentro” las reacciones de una niña frente a un cambio importante en su vida, su alcance termina siendo mucho mayor. Si volvemos a nuestra pregunta inicial sobre lo que sucede cuando las personas evitamos sentir tristeza, veremos que Intensamente nos propone una respuesta bastante clara: otras emociones toman el control. Cuando Tristeza y Alegría están fuera del cuartel, Desagrado, Miedo y Furia empiezan a generar destrozos al interior de la mente de Riley, haciendo que las islas de su personalidad caigan al basurero de los recuerdos. Estas tres emociones de carga negativa que representan a muchas otras que las personas podemos sentir, son lo que nos sucede cuando no podemos aceptar y elaborar las pérdidas y frustraciones que forman parte de la vida.

La película termina con Alegría y Tristeza al mando del panel de control asistidas secundariamente por las otras emociones. Casi como si se estuviera planteando que la única forma de sentir verdadera alegría es aceptando que la tristeza cumple una importante función. Los recuerdos y las nuevas islas de personalidad de Riley juntan ahora distintas emociones y -con extraordinaria simplicidad- estas escenas finales coinciden con una propuesta que caracteriza al pensamiento psicoanálítico: la integración de las emociones es fundamental para desarrollar la capacidad de leer adecuadamente la realidad interna y externa. Esta integración permite que podamos tener representaciones más completas sobre la persona que somos y el mundo en el que estamos; representaciones que van quedando guardadas como algo bueno en nuestra mente, que luego se expresará en el desarrollo de relaciones saludables tanto con los demás como con nosotros mismos.

 

 

QUIERO SEPARAR UNA CITA

Talia Chlimper

Psicoterapeuta psicoanalítica

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